La Ligereza

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La Ligereza

Me levanto por la mañana y me meto a la ducha. El agua sale caliente durante el primer minuto. Luego, sale helada. ¡Se acabó el gas! Aughh!!! Estoy mojada, con frío, y ya es muy tarde para llamar para pedir otro gas. Me debo ir a trabajar. Me voy con frío y ofuscada por la maldita ducha…

 

Al bajarme del auto, piso una gran bomba fétida que algún perro dejó atrás para mejorar mi día. Me enrabio, intento limpiarme la gracia en el cemento, el pasto, donde sea. Estoy roja de enojo y siento el ceño fruncido.

 

Entro a la oficina. Caras largas. Me siento en mi escritorio y intuyo que un dolor de cabeza amenaza con terminar por arruinar mi día.

 

Qué gran día…

 
 

* * *

 
 

¿Por qué nos hacemos esto? ¿Por qué elegimos tener vidas difíciles cuando las cosas pueden ser absolutamente diferentes?

 

Veamos el mismo ejemplo anterior, pero desde otro punto de vista:

 

Me levanto por la mañana y me meto a la ducha. El agua sale caliente durante el primer minuto. Luego, sale helada. ¡Se acabó el gas! Estoy mojada, con frío, y ya es muy tarde para llamar para pedir otro gas. Me debo ir a trabajar. Decido terminar la ducha con tranquilidad: total, el agua fría sin duda me despierta y, además, leí por ahí que energiza el sistema inmunológico…

 

Al bajarme del auto, piso una gran bomba fétida que algún perro dejó atrás. Mi primera reacción es ¡Guácala! Pero dicen que pisar mierda da buena suerte… Me limpio lo que más puedo, y decido que llegaré a la oficina a limpiarme bien los zapatos…

 

Entro a la oficina. Saludo a todos y les cuento que empecé tremendamente bien el día: Me bañé con agua helada, pisé caca al llegar, ¿qué otras sorpresas traerá el día? Mis compañeros de oficina se ríen, y uno me dice que quizás me gane el loto. Nos reímos de buena gana y me dirijo al baño, donde limpio los restos de lo que queda de mi “buena suerte” del zapato…

 

La verdad es que todos los sucesos del día -sean absurdos, como los ejemplos anteriores, o más significativos, como relaciones humanas o temas personales- serán definidos según el lente por el cual decidas mirarlos. Y la vida entera cobra otro sentido cuando decides mirarlos por el lente del humor y la ligereza. Cuando te das cuenta que un simple cambio de mentalidad permite que seas más feliz, no entiendes cómo te permitías darle tantas vueltas a temas sin importancia.
 

Es posible que estés pensando “Ah. Pero estos ejemplos son tontos. Mis problemas sí que son para estar amargado y enojado con el mundo.” Pero no. No es cierto. Lo único cierto es que tú estás decidiendo con qué lente estás viendo las circunstancias de tu vida. En toda la existencia de la humanidad, te aseguro que otra persona ha elegido ver la misma situación de una manera completamente diferente. Incluso de una manera más ligera.

 

Entonces, ¿con qué lente deseas mirar hoy?

 
 

Todos tenemos días en los cuales miramos con ambos lentes. Quisiéramos saber acerca de experiencias mirando por el lente de la ligereza. ¡Comparte aquí en la sección comentarios!

 

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